Un ciudadano boliviano, ilegal, que trabajaba en una panadería del polígono Real de Gandía (Valencia), fue abandonado por su jefe, tras perder un brazo durante su trabajo, por no tener contrato de trabajo.
El jefe se deshizo del miembro amputado en un vertedero, por lo que no se le pudo reconstruir el brazo.
Me parece una actitud vergonzosa la de un tipo semejante, que no debería tener ni el calificativo de ser humano, quien se aprovecha del trabajo de otra persona, la tiene de manera ilegal y encima le abandona para no tener que dar cuentas del accidente laboral.
viernes, junio 12, 2009
Sin papeles y sin brazo
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