Resulta curioso cómo unas prácticas, llevadas a cabo por individuos mafiosos, han sido calladas y aceptadas por otros miembros de la sociedad, donde la violencia y el acoso, han vivido junto al pan nuestro de cada día.
Resulta, también, curioso, cómo el acoso escolar ha sido callado y ocultado por los propios docentes que debían haber puesto fin a esas técnicas, utilizando como base la educación de la que son dadores, sin inmutarse cuando algún alumno es agredido en el patio de un colegio, o en el aula propia. Y es esta actitud conformista, que cuando ven el comienzo de la violencia hacia otra persona, son incapaces de pararla, la que nos sorprende cuando el acto violento sale a la luz pública.
Pero ¿qué es lo que sucede cuando se da conocimiento a la sociedad de estos hechos? , pues lo "normal" (por utilizar una palabra), es que la dirección de ese Centro Escolar niegue los hechos, excusándose en que son peleas normales entre niños, o simplemente negando la existencia de tal violencia hacia un alumno.
¿Por qué sucede esta actitud? supongo que por la sencilla razón de no reconocer públicamente el fracaso de la educación en valores que imparten, el no reconocer que, ante los primeros signos de violencia o acoso escolar, han mirado hacia otro lado. Así evitan que su estatus social se vea perjudicado. La escuela x ante su fracaso educativo. La falta de transmisión de los valores sociales y cívicos a sus alumnos.
Y también nos preguntaremos cómo, cuando callan ante el acoso escolar en las propias aulas, se callan también el acoso que algunos miembros de la comunidad escolar ejercen sobre otros miembros de la misma. Así todo queda en casa. La víctima destrozada, y la reputación del Centro intachable.
Porque la misma violencia que se ejerce entre alumnos, la ven los alumnos cómo la llevan a cabo algunos de los mismos docentes ante otro miembro de la comunidad escolar. Y con ello, sólo propician el desarrollo de este tipo de actitudes antisociales.
Una violencia, y acoso que, en la mayoría de los casos ,ni siquiera son investigados de forma objetiva por los propios consejeros de Educación, amparando y protegiendo a los acosadores.
Deberían hacer más limpieza en su propia casa, pero el dinero que ganan parece que les impide ver la suciedad que ellos mismos esconden.
Resulta, también, curioso, cómo el acoso escolar ha sido callado y ocultado por los propios docentes que debían haber puesto fin a esas técnicas, utilizando como base la educación de la que son dadores, sin inmutarse cuando algún alumno es agredido en el patio de un colegio, o en el aula propia. Y es esta actitud conformista, que cuando ven el comienzo de la violencia hacia otra persona, son incapaces de pararla, la que nos sorprende cuando el acto violento sale a la luz pública.
Pero ¿qué es lo que sucede cuando se da conocimiento a la sociedad de estos hechos? , pues lo "normal" (por utilizar una palabra), es que la dirección de ese Centro Escolar niegue los hechos, excusándose en que son peleas normales entre niños, o simplemente negando la existencia de tal violencia hacia un alumno.
¿Por qué sucede esta actitud? supongo que por la sencilla razón de no reconocer públicamente el fracaso de la educación en valores que imparten, el no reconocer que, ante los primeros signos de violencia o acoso escolar, han mirado hacia otro lado. Así evitan que su estatus social se vea perjudicado. La escuela x ante su fracaso educativo. La falta de transmisión de los valores sociales y cívicos a sus alumnos.
Y también nos preguntaremos cómo, cuando callan ante el acoso escolar en las propias aulas, se callan también el acoso que algunos miembros de la comunidad escolar ejercen sobre otros miembros de la misma. Así todo queda en casa. La víctima destrozada, y la reputación del Centro intachable.
Porque la misma violencia que se ejerce entre alumnos, la ven los alumnos cómo la llevan a cabo algunos de los mismos docentes ante otro miembro de la comunidad escolar. Y con ello, sólo propician el desarrollo de este tipo de actitudes antisociales.
Una violencia, y acoso que, en la mayoría de los casos ,ni siquiera son investigados de forma objetiva por los propios consejeros de Educación, amparando y protegiendo a los acosadores.
Deberían hacer más limpieza en su propia casa, pero el dinero que ganan parece que les impide ver la suciedad que ellos mismos esconden.





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